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El mar, el silencio y la música que inspiran a Zagajewski
El poeta polaco, primer invitado de Habitación 2016, recibe el 20 de octubre el Premio Princesa de Asturias

El próximo 20 de octubre Adam Zagajewski estará de nuevo en España, esta vez en Oviedo, y viene para recoger su Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017. El poeta polaco confiesa que siempre ha sentido un fuerte vínculo por nuestro país, ya que es un profundo admirador de Antonio Machado, del cual se pueden ver huellas en su obra.

Zagajewski nos visita después de que fuera el primer invitado de Habitación 2016, un proyecto que une turismo y cultura y que tuvo al Hotel Son Jaumell como su residencia por unos días. Su amor por Mallorca, sus fuentes de inspiración y su don para escribir nos sirven para recordar la figura de este “viejo caballero, con un alma joven de 72 años”, como se define él mismo.


El don de un poeta entre el silencio y la música

Zagajewski es uno de esos poetas que siente y escribe y que tiene la habilidad de convertir en poesía lo cotidiano. Porque la poesía sí se puede enseñar, pero no del todo, “hay algo en lo más hondo de la poesía, un impulso, que se tiene o no se tiene. No se puede enseñar ese impulso. Es un don”, dice el poeta. El don de Zagajewski se acompaña de su pasión por la música y de su necesidad de silencio: “Necesito el silencio y momentos de inactividad. Creo que la creatividad no viene de estar muy ocupado, sino de no hacer nada”, apunta.

Bach, Chopin, Mahler o Bruckner son sus favoritos. La música es una forma de decir adiós a la vida, al tiempo. A Zagajewski le ayuda a aceptar esta temporalidad de todo, porque todo cambia. En sus primeras obras se mostraba más crítico y combativo para después ser más contemplativo. Estamos ante un autor con memoria y “con un sentido ético de la literatura”, así lo ha declarado el jurado del Premio Princesa de Asturias.


El mar Mediterráneo de Mallorca y Zagajewski

El proyecto cultural Habitación 2016 tuvo el honor de contar con Zagajewski como primer invitado. La iniciativa, impulsada por el Hotel Son Jaumell en Capdepera, pretendía el mecenazgo cultural en el ámbito del sector hotelero de la isla. Pero la relación de Zagajewski con Mallorca se remonta a 2005, cuando descubrió la isla y al pintor Miquel Barceló. "Aquello fue el inicio de una gran simpatía por Mallorca", reconoce. Mallorca y las aguas del Mediterráneo sirven de inspiración a este ensayista y poeta: “De alguna manera soy hijo del mar, es mi segunda naturaleza. Nadar en el mar Mediterráneo es para mí uno de los mejores pasatiempos que caben”, señala el poeta.


'Nadar', de “Deseo”

Me gusta nadar en el mar que siempre /

está hablando solo /

con la voz monótona de un viajero /

que ya ni siquiera recuerda / cuánto tiempo lleva de viaje. /

Nadar es como una oración: /

las manos se unen y se separan, /

se unen y se separan, /

casi sin fin.


Adam Zagajewski, uno de los poetas más necesarios y relevantes, deja aquí traslucir su amor por Mallorca. El 20 de octubre a las 18.30 horas en el Teatro Campoamor de Oviedo recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017.

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