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Enoturismo en Mallorca: pasión por el vino en plena isla
Dos denominaciones de origen y una larga tradición vinícola

Una gran tradición vinícola se respalda en tres pilares: la cultura, la tierra y la calidad de la producción. Combinados con el trabajo y la pasión, se puede crear un producto único, que mediante su sabor y aroma te transporte a las tierras en donde las uvas fueron cosechadas por primera vez.

Mallorca: tierra de vinos

Estas características se fusionan armónicamente en Mallorca: su inmejorable localización y clima le permite crear vinos de calidad, deleitándose con los frutos de la naturaleza que la rodea.

La producción de vinos en la isla es reconocida tanto por el mercado nacional como internacional. Gracias a su historia en el panorama enológico, sus dos variedades de vinos con denominación de origen, la D.O. Binissalem y la D.O. Pla i Llevant, y la constante innovación en esta actividad, la isla mallorquina se ha transformado en los últimos años en un destino elegido por muchos aficionados y eruditos del vino, convirtiéndose en uno de los destinos favoritos para el enoturismo.

Enoturismo: saboreando la tradición de la isla

El enoturismo ofrece la posibilidad de conocer Mallorca de una forma distinta, realizando actividades turísticas que tienen como objetivo conocer la producción y cultura del vino, a través de un turismo sostenible y local. De esta manera, se conocen a fondo las bodegas, su historia y sus productos, pero también los paisajes y características de ese lugar que posibilitan la producción.

Por las características óptimas de la isla y sus vinos, cuenta desde el año 2007 con la denominación “vino de la tierra” para diferenciar los que han sido producidos con uvas cosechadas en Mallorca y envasados en el lugar de producción, junto con la denominación geográfica única de “mallorca”.

Denominación de origen

Mallorca cuenta con dos etiquetas de denominación de origen que protegen y elevan la calidad del vino mallorquín.

Primero se creó la D.O. Binissalem en el año 1990 en la tradicional Bodega José Luis Ferrer, aún hoy abierta. Este tipo de vino se produce hoy en 5 municipios distintos de la isla, en los alrededores de la famosa Sierra de Tramuntana. Bajo esta etiqueta, pueden encontrarse las variedades autóctonas de Manto Negro, Callet, Moll, Gorgollassa y Giró Ros.

En el año 1999 se crea la segunda denominación de origen, D.O. Pla i Llevant, que se produce en 18 municipios. Esta etiqueta comprende la zona de la isla con más tradición vinícola, ya que es la región en donde la viña fue cultivada desde la época romana.

Debido a su calidad, pasión y tradición, los vinos mallorquines han ganado en los últimos tiempos una merecida fama dentro del turismo enológico. A través de sus más de 20 bodegas o cellers en la isla, se ofrecen distintas opciones para deleitar el paladar y disfrutar del paisaje con una copa de vino en mano.

Rutas por las bodegas tradicionales

Muchos de los cellers en Mallorca pasaron por muchas generaciones de tradición vinícola y cargan toda esa sabiduría y pasión en sus botellas.

En los alrededores de Predi Son Jaumell Hotel Rural puedes encontrar bodegas tradicionales en las que conocerás la tradición vinícola más autóctona.

Hay algunos cellers familiares y ecológicos, como Miquel Oliver, y también hay bodegas que han ganado distintos premios por su excelente vino, como Galmés i Ferrer y Miquel Gelabert.

Sin lugar a duda, el vino es un producto muy conectado con la tierra y las tradiciones de la isla y que refleja todo el amor y pasión que los cellers incluyen en cada barril. Es un trabajo con una cadena de producción de calidad y mayormente artesanal, por lo que es un atractivo turístico de gran valor.

No nos queda más que animarte a descubrir la isla a través sus vinos y llevarte un recuerdo único de tu visita.


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